JUEGOS PSICOMTRICES
Juegos puramente motrices.
Saltos, desequilibrios/equilibrios, caídas,
balanceos, giros, rodar, destruir, esconderse, golpear, llenar/vaciar,
reunir/separar, arrastrarse, hacer puntería o encestar, etc. Por ejemplo:
“Asier” se deja caer sobre la colchoneta, “Jon” salta de bloque en bloque
poniendo a prueba su equilibrio y pericia, “Aitziber” lanza y empuja bloques
por la sala,…
·
Juegos con carga simbólica.
Un perro y su dueño, tiendas, comiditas,
papás y mamás, médicos, casitas, superhéroes, etc. Ejemplos: “Luis” se ha
puesto una tela a modo de capa y lleva en la mano un palo a modo de espada,
representa a todo un caballero. “Igor” en cambio utiliza un bloque como si
fuera un caballo mientras “Sonia”, “Judith” y “Antonio” entran y salen de una
casa hecha con colchonetas.
·
Fase de la historia o cuento.
Antes de finalizar el período motor, se
anunciará a los niños que en un determinado tiempo se cambiará la actividad,
por ejemplo cinco minutos, tampoco puede ser con mucho adelanto. Así, el niño
podrá anticipar que después de esta fase de expresividad motriz llegará el
cuento. Para dar paso a la actividad, el psicomotricista reunirá al grupo de
niños y los sentará frente a él, dando lugar a que paren el cuerpo. De alguna
manera, durante la narración de cuento sucederá que el niño pasará del placer
de hacer al placer de pensar, es decir, vivirá las emociones sin necesidad de
utilizar el cuerpo. En la historia o cuento se vivirán tres momentos: la
introducción a la historia y presentación de los personajes, el momento cúspide
donde se desarrolla la situación de tensión, y la resolución del conflicto. Es
necesario que el niño viva una situación de miedo en la que aparezcan
personajes antagonistas que dificulten la tarea del protagonista, pero teniendo
en cuenta que la historia siempre debe finalizar con la victoria o triunfo del
héroe. Con la solución del problema, el niño conseguirá asegurar sus miedos,
sus angustias, sus temores. La estructura y repetición del cuento a lo largo de
las sesiones facilitará que el niño anticipe lo que va a suceder en la
historia. Al niño esto le encanta y piden una y otra vez que se les cuente el
mismo cuento e incluso se adelantan a los sucesos provocándoles este hecho gran
placer. El cuento, en psicomotricidad, tiene una vertiente más terapéutica que
lúdica. Con él se pretende que el niño elabore las angustias representadas a
través del hilo de la historia y viva el retorno a la seguridad emocional.
Durante este proceso los niños serán capaces de vivir una omnipotencia mágica
incluso identificarse con los personajes.
Fase de la expresividad plástica o gráfica
En la fase de representación llega la inmovilidad del cuerpo, es
decir, se para la emoción y el niño se adentra en un nivel superior de
simbolización. Para ello, el niño usa materiales que le permiten retomar las
imágenes mentales construidas en la actividad motora y expresarlas por medio
del dibujo o de la construcción. Así, en esta fase “el niño deja de ser actor
para convertirse en espectador de sí mismo”. Durante esta fase se estimula la
creatividad del niño puesto que a partir del dibujo, la construcción o la
actividad plástica, parará el cuerpo y estará concentrado, inmerso en su
producción. Según la edad, se pueden abrir diferentes espacios de
representación, dejando así libertad a los niños para escoger. Aun así, se debe
procurar que todos accedan a las diferentes opciones para que no se limiten en
su desarrollo. Estas representaciones que los niños hacen irán evolucionando
con el paso de las sesiones, de manera que los pequeños accederán autónomamente
a conocimientos de lógica-matemática como son la perspectiva, el volumen, la
forma, el tamaño, la altura, etc. Es muy importante que se ayude a los niños a
hablar de su obra, sin ir más allá de interpretarla. Poner palabras les ayudará
a alcanzar la descentración.

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